Empresas familiares e históricas de Quart

Extra Festes de Quart Levante-EMV (5 setembre 2014)

Artículo en el Extra Festes de Quart Levante-EMV (5 septiembre 2014)

En este artículo recogemos el artículo que el pasado septiembre escribimos en el extra que el Levante-EMV publica cada año con motivo de las fiestas patronales de Quart de Poblet. Nuestra intención no es otra que compartir el contenido de ese trabajo y ampliar algunos temas que por motivos de espacio no pudieron incluirse en el artículo que se publicó en el periódico. Aprovechamos también para agradecer la colaboración desinteresada y siempre entusiasta de los familiares que han compartido sus testimonios en este artículo; así como a Levante-EMV por invitarnos a participar en el extra y ofrecernos la posibilidad de publicar con ellos.

Quart de Poblet ha sido un pueblo eminentemente rural y agrícola hasta hace relativamente poco. No obstante, ya en el siglo XIX experimentó una incipiente industrialización.

Una de las primeras fábricas modernas de Quart fue la empresa de ladrillos que a mediados de siglo diecinueve constituyó Juan Bautista Valldecabres Comenges junto con Baltasar y Miguel Sanmartín; y que como Cento Sancho puntualiza, estaba ubicada en unos terrenos contiguos al camino real de Madrid y hacía uso del agua de la acequia de Quart para elaborar la materia prima.

Sin duda, la producción de cerámica, ladrillos y tejas ha estado muy vinculada a la historia de la industrialización de Quart. En este sector, uno de los máximos exponentes fue la fábrica Azulejos Onofre Valldecabres y Hermano, que alcanzó gran renombre, y cuya amplia producción fue muy apreciada en la época. Fue una empresa familiar donde trabajaron distintas generaciones de Valldecabres. Su fundador fue Onofre Valldecabres Sanmartín, conocido en Quart como el tio Diputat.

Cabecera del Catálogo ilustrado de Azulejos Valldecabres (principios del siglo XX). (Colección Annik Valldecabres)

Cabecera del Catálogo ilustrado de Azulejos Valldecabres (principios del siglo XX). (Colección Annik Valldecabres)

Onofre se había quedado sin el rajolar de su padre (Juan Bautista Valldecabres Comenges), que pasó a manos de su hermano Juan Bautista, siete años mayor que él, primogénito de la familia y rival político de Onofre. Sin embargo, ante la muerte violenta de éste en 1873 [Juan Bautista fue asesinado de “una trabucada” en la bajada del río por el actual Carrer dels Síndics] el rajolar sería gestionado por su hijo, Juan Bautista Valldecabres Rodrigo, Batistet (posteriormente Don Juan); sobrino y rival político del tio Diputat.

Por su parte, Onofre fundó su propia empresa a partir de la herencia que había recibido de su madre, Rosa [Bàrbera] Sanmartín conocida como “l’agüela torta“. El tio diputat encabezaba a los liberales bajo la protección de su madre (gran fortuna de Quart y propietaria del rajolar ladrillos y de la fábrica de azulejos en San Onofre, que heredaría su hijo Onofre).

Al tio Diputat le siguió su hijo Onofre Valldecabres Pechuán en la gestión de la fábrica de azulejos. Éste contrajo matrimonio con una catalana de buena posición, Elvira, con quien no tuvo descendencia, y aún en vida, le cedió la propiedad de la empresa a su hermano Emilio (casado con Elisa Malrás Clemente). Antes de la guerra civil la fábrica fue gestionada por el hijo de Emilio, Onofre Valldecabres Malrás. La fábrica se situaba junto a la carretera de Madrid, a escasos doscientos metros de la Ermita de San Onofre, e inició su actividad en la segunda mitad del siglo XIX. La empresa creó su propio sistema de producción, “el sistema Valldecabres” y registró distintas patentes de invención entre 1891 y 1911, que pusieron en valor y prestigiaron su producción, que se exhibía por ferias y exposiciones internacionales.

Tal y como hemos podido comprobar al consultar la documentación de la época, Onofre solicitó en 1894 la patente por un “procedimiento de fabricación de azulejos, sistema Valldecabres, con arcillas blancas o coloradas superpuestas”, que le fue concedida por 20 años. En 1901 fue solicitada, a nombre de Onofre Valldecabres Pechuán, la patente de “procedimiento mecánico y químico a la vez para fabricar los azulejos por el sistema Valldecabres, es decir, produciéndolos con revestimientos totales o parciales de arcillas y coloreadas de partes cerámicas, engobes o cualesquiera otras materias similares”, que también fue concedida por 20 años. Diez años después, en 1911, solicitaron otra patente por veinte años a nombre de Sres. Onofre Valldecabres y Hermano por “Un procedimiento de fabricación de azulejos”.

Boletín Oficial Propiedad Intelectual 1894

Boletín Oficial Propiedad Intelectual 1894

Sin duda, Onofre fue un pionero y un empresario emprendedor, que no sólo desarrolló sistemas y productos propios sino que exportó en gran cantidad y a todos los países del mundo, y como su biznieta Annik nos contaba “las producciones Valldecabres también estuvieron en la Exposición Universal y se exportaban especialmente a Marruecos y Argelia, donde los azulejos eran utilizados para la decoración de los palacetes”.

La empresa ganó renombre y sus producciones fueron muy apreciadas en la época como se desprendre al consultar la hemeroteca de la época. Los anuncios de la empresa eran continuos ya desde final del siglo XIX. Para evitar un catálogo excesivo de imágenes en este texto, podéis consultar algunos recortes de prensa y otros documentos sobre la empresa en un álbum temático que hemos creado en la sección de Memòria Gràfica de Quart.

Los méritos y reconocimientos de sus productos fueron elogiados también en el extranjero. Precisamente en 1889 los azulejos de Onofre Valldecabres fueron galardonados en Londres con un diploma de Honor. Diez años después, en diciembre de 1889, la Gaceta los citaba entre la lista de exportadores que formarían parte de la  Exposición Nacional que se realizaría al año siguiente. En torno a 1900 publicaron un excelente catálogo ilustrado que remitían certificado a los interesados contra remesa de 12 pesetas. La visión comercial de los Valldecabres les hizo diversificar producciones y abarcar distintos sectores de clientes: azulejos vidriados, mosaicos silicatos, baldosines vidriados, cemento portland, tejas, waters, mayólicas, macetas, columnas, platos, etc. Según publicitaban sus azulejos, los más baratos y con calidad garantizada “No tienen rival en el mundo; Son radicalmente diferentes a sus similares” “con los esmaltes más suaves y más brillantes” y sus rótulos publicitarios en azulejo “son los únicos, que los rayos ultravioleta no los destiñen…“.

En su faceta de emprendedor e inventor, Onofre también patentó en 1893 un procedimiento para anunciar mediante el uso de la linterna mágica. Toda una revolución si tenemos en cuenta que la linterna mágica era un aparato óptico (precursor del cinematógrafo) que recibía imágenes del exterior y las proyectaba de nuevo hacia el exterior. Lo destacado de esta anécdota es que Onofre lo registró dos años antes de que los hermanos Lumière inventaran el cinematógrafo en 1895. Por otro lado, en su afán empresarial llegó incluso a ejercer como representante en España del Thérascope, un revolucionario invento del Instituto Médico francés que “curaba todas las debilidades de la vista“, tal y como la prensa de 1917 publicitaba.

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La empresa Azulejos Onofre Valldecabres y Hermano tenía la fábrica en Quart y la sede central en Valencia; aunque hemos podido descubrir que con el tiempo cambiaron y ampliaron sus oficinas. Así en la última década del XIX la oficina central se encontraba en la calle Ruzafa nº1 y el teléfono de contacto era el número 766. Más tarde en la primera década del siglo XX, abrió un sala de exposición/despacho en la calle Lauria nº4 -entresuelo –, que abría de 9 a 13h. En 1911 las oficinas se trasladan a la calle Feliz Pizcueta nº22 -entresuelo. Años después, ya en 1917, abrirían sucursal en la plaza Pellicers nº7 y en la calle Salmerón nº45; llegando a regentar una oficina en la calle Septimania nº17 en Barcelona.

Azulejos Onofre Valldecabres y Hermano fue una de las fábricas con mayor renombre artístico en la industria comarcal, especialmente afamada por sus retablos cerámicos de azulejos barnizados y cocidos en antiguos hornos morunos. Prueba de su relevancia son los numerosos anuncios publicados en la prensa de la época y su destacada actividad exportadora. Uno de sus decoradores destacados fue Gaspar Polo, que realizó obras significativas como la fachada en azulejos de entubado de la casa Llagostera de Cartagena de 1916, con iconografía sobre el Comercio y la Industria, con Mercurio y Minerva. Entre sus producciones se pueden apreciar dos ejemplos sobresalientes en Quart: el zócalo de la actual Casa de la Cultura, vivienda familiar de los Valldecabres o el retablo cerámico del Bautismo de Cristo de la iglesia de la Purísima, que donó el propio Onofre en 1880.

La empresa cesó la actividad con el inicio de la guerra civil, y no tuvo continuidad después al haber marchado esta rama de la familia Valldecabres al exilio. Se perdieron las patentes sobre el sistema de fabricación que caducaron y no pudieron ser renovadas. Hoy en día, como nos ha explicado Annik el sistema de producción que inventaron y registraron los Valldecabres es un sistema de uso público que ya no pueden reclamar sus descendientes. Según parece, como explicaba Coll Ferrer, la fábrica de azulejos acabaría convirtiéndose en una cooperativa laboral: “La Colectiva de Azulejos La Industrial”, bajo gestión de los antiguos trabajadores.

No obstante, Quart ha sido históricamente un pueblo agrícola. Y en este sector dos empresas nos permiten reconstruir el devenir de este sector empresarial: la fábrica Aceites Andrés y los almacenes de cebollas y fruta de Antonio Valldecabres Sanmartín, el tío Tonico.

La fábrica de Aceites Andrés se construyó, junto al Casino de Quart; y fue fundada en la primera década de 1900 por Antonio Andrés Sancho. Según cuenta Jose María Mirapeix Andrés, uno de sus históricos empleados, la firma funcionó como fábrica de aceite hasta los años 50. En sus instalaciones había capacidad para almacenar millón y medio de litros de aceite. A partir de esa fecha (años 50) la planta empezó a funcionar como almacén distribuidor de aceite con el nombre “Aceites Andrés. Sociedad Regular Colectiva Antonio Andrés Juan y Cª“: “Los propietarios compraron unas cooperativas en Malagón (Ciudad Real) y entonces el aceite se hacía allí, en Quart se envasaba y se repartía“. Según explica, se vendían entre 20.000 y 30.000 litros diarios de aceite, primero a granel y posteriormente envasados. La fábrica, que llegó a emplear a 27 trabajadores, tuvo actividad hasta 1987, fecha en la que, con el pequeño de los cuatro hijos del fundador al frente, José María, se procedió al despido y cierre.

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En nuestro reciente estudio sobre la guerra civil en Quart hemos podido corroborar como a inicios de 1937 el comité local de Quart confiscó las instalaciones de la fábrica de aceites que no fueron recuperadas por la familia Andrés hasta el final del conflicto. Según la propia declaración de Antonio Andrés Sancho en la Causa General, además de la incautación del inmueble, el comité se apoderó del aceite que había almacenado “alrededor de 6000 arrobas de aceite y 397 bidones de 600 litros de aceite cada uno” y también de 40.000 pesatas en efectivo “que hubo que entregar al comité de defensa…”.

Recientemente (durante el verano de 2013) el ayuntamiento de Quart ha adquirido los inmuebles que forman el complejo de la antigua y ya centenaria fábrica de aceites; toda una joya del patrimonio industrial local. Habrá que esperar ahora para ver qué futuro le depara…

Declaració a la Causa General Antonio Andrés Sancho.

Declaració a la Causa General Antonio Andrés Sancho.

El último de nuestro personajes de hoy es el tío Tonico, hijo de Antonio Valldecabres “el tio tort” y sobrino de Onofre el “tio Diputat”, que fundó la empresa “La Confianza” allá por 1931. Sin embargo, como han puntualizado sus nietos José María y Juan Antonio Valldecabres Muñoz, su actividad empresarial empezaría años antes como exportador de frutas y verduras; un negocio familiar que fructificó y se consolidó con el tiempo especializándose en naranjas y cebollas (precisamente sobre el cultivo de éstas últimas y su vinculación tradicional a Quart ya escribimos un artículo).

Antonio Valldecabres Sanmartín (1891-1971) fue un verdadero emprendedor, y junto a su mujer Consuelo Lozano y sus 6 hijos (Antonio, Onofre, Batiste, Consuelo, Vicenta y Eduardo) crearon una verdadera empresa de referencia en el sector. Era un negocio familiar donde las mujeres y también los menores se hacían cargo de las faenas de preparación de las cajas de cebollas para la exportación. El trabajo en principio se realizaba en la casa familiar. Consuelo Lozano, esposa de Tonico, trabajaba junto con un grupo de vecinas de Quart en el almacén. El primer almacén se ubicó en el patio del domicilio familiar en la calle la Amistat. Sin embargo, la actividad empresarial de la familia Valldecabres Lozano amplió sus destinos y sus producciones durante la primera mitad del siglo XX. Construyeron un almacén en el actual cruce de las calles Pío XII, La Vega, Numancia y Reverendo José Palacios, que fue derruido en la década de 1960 para construir la conocida como “Finca Verda”.

También instaló almacenes en otros municipios como uno de cebollas en Benaguasil (de construcción propia) y otro de naranajas en Silla (alquilado). E incluso instaló una oficina en Londres desde donde se gestionaba la exportación de sus productos, naranjas y cebollas principalmente. Antonio Valldecabres registró sus marcas con distintos nombres: SUN-FED, La Confianza, Naranjas selectas A.Valldecabres, La Jirafa (Giraffe); adquiriendo esta última gran popularidad.

Etiqueta taronges Antonio Valldecabres (Colección particular)

Etiqueta taronges Antonio Valldecabres (Colección particular)

Sus nietos José María y Juan Antonio que han recopilado durante años documentación e información al respecto recuerdan como: “Ell no era productor sinó que comprava la mercaderia, l’empaquetava i gestionava la seua exportació. Comprava cebes a la Pobla de Vallbona, Ribaroja, Benaguassil i també a Quart. Quan no hi havia producció accedia al mercat d’Albacete i Saragossa, (en aço fou pioner, quan ell comprava allà encara no ho feia ningú) encara que la millor ceba era la del Camp de Túria”.

Tonico tenia dos marcas de cebollas una (Giraffe) de primera calidad y otra SUN-FED de segunda. Se centraba sobretodo en la cebolla de calibre 5 porque era la preferida por los ingleses que la importaban mucho; de ahí el nombre en inglés y la oficina de exportación en Londres. Las cebollas más grandes las vendía aquí en el mercado local y también a las carnicerías. Uno de sus mejores clientes era Toribio de Xirivella, que compraba cebollas a Tonico para elaborar sus famosas “botifarres“.

El iaio Tonico tenia com a encarregat a Salvador Sanmartín, el tio Roig. Les cebes s’encaixaven al magatzem de Quart i després es duien al port de València passant primer el camió pel fielato de Mislata”. Hoy en día ya no existe, pero hubo un tiempo que los fielatos se ubicaban en las entradas a pueblos y ciudades a modo de oficina donde se pagaban los derechos de consumo. Las colas podían ser largas, y como explica José María ” el camió del iaio podia fer varios viatges només en un dia, així que clar com ja el coneixiem ell passava sense fer cua i després ja rendien comptes“.

Encaixar les cebes era tot un art” nos cuentan. Los cajones de madera eran cuidadosamente diseñados a mano por las trabajadoras que colocaban una a una las cebollas (también las naranjas) y después marcaban a mano y con tinta el logo de la empresa en la caja. “Havien de tindre vista. Amb el temps i l’experiència ja sabien a ull si la peça era del calibre ideal o si era de la cualitat necessària per complir amb els requisits que marcava l’empresa“. Tal i como nos ha explicado José María, tradicionalmente los cajones de cebollas eran triples “enormes i molt pesats. Una dona a la dreta, altra a l’esquerra i una més al centre“; pero no el tiempo los cajones se redujeron de tamaño para mayor comodidad y se trabaja de dos en dos.

“Fent cebes a la porta de l’ermita amb calaixos de tres” (Fotografia Col·lecció particular Família Valldecabres Muñoz)

Tonico fue pionero también en el uso de los sacos rojos de papel en España, esos sacos que antes se veían mucho y que ahora ya ni se gastan. Los sacos tenían una capacidad de 25 kg y Tonico los importaba desde el extranjero ya hechos y marcados con el nombre de su empresa. El tio Tonico era un emprendedor nato y cuando empezaron a trabajar con los sacos para la exportación les decía a las chicas del almacén: “25 kilos i una ceba de demés”. Esta frase que hoy podría ser un eslogan publicitario de primera, le aseguraba a Tonico que cuando el producto llegara a destino ni la humedad ni la duración del viaje hubieran hecho perder un gramo de los 25 kilos que el saco contenía: ” Ell sempre volia complir amb el client i oferir primera qualitat“.

La seu de l’empresa estava a la capital, al carrer Pasqual y Genís 14, 1ª. Al anys 60 cessà l’activitat, tot i que els hereus continuen al front del negoci. En 1964 s’intenta fer una societat limitada: Antonio Valldecabres S.L. Encara que finalment l’empresa es dissolgué en 1973.

Quart es en la actualidad un pueblo con una fuerte actividad empresarial, que acoge marcas y negocios destacados, que especialmente se instalan en el polígono industrial del municipio. Sin embargo, fueron algunas familias del pueblo las que se iniciaron en nuevos sectores económicos más allá del tradicionalmente agrario que había predominado durante siglos, y que comenzaron la modernización económica de la vida local. Esta pionera industralización del siglo XIX sería el caldo de cultivo para nuevas formas de vida, de trabajo y de relaciones sociales. Obreros y empresarios se sumaban así a jornaleros y terratenientes en ese nuevo Quart contemporáneo.

A. Moreno

REFERENCIAS

  • Levante-EMV extra Quart de Poblet (5 septiembre 2014)
  • Campos, L.; Sancho, C. (coord.) (2011): El Casino, cent anys en la vida d’un poble: Quart de Poblet 1911-2011, Associació Cultural i Recreativa Centre de Convivència de Quart de Poblet.
  • Coll Ferrer, Vicente (1984) :Geografía, origen e historia de la muy leal y heroica villa de Quart de Poblet. Ajuntament de Quart de Poblet.
  • A. Moreno; P. Olmos (en premsa): Quart de Poblet 1936-1939. Un poble de la rereguarda. Ajuntament de Quart de Poblet.
  • Sancho, Pep; Sancho, Cento (1993): Contes per als néts: el Quart de Poblet de primers de segle. Ajuntament de Quart de Poblet.
  • Pérez, I. V. (2012): Cerámica arquitectónica, azulejos valencianos de serie. El siglo XIX. Instituto de Promoción Cerámica.

ÁLBUMES TEMÁTICOS EN MEMÒRIA GRÀFICA DE QUART

Entrevistas y Agradecimientos a:

  • Annik Valldecabres Alberich
  • José María Mirapeix Andrés
  • José María y Juan Antonio Valldecabres Muñoz
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2 responses to “Empresas familiares e históricas de Quart

  1. Retroenllaç: XEMENEIES INDUSTRIALS DE QUART DE POBLET | quart de poblet: història i patrimoni·

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